Mi chiquita, mi Kuki, loquita, feita, solía decirle en tono agudo y ella, movía la cola y tiraba las orejas para atrás, llena de vida, llena de alegría. Me acuerdo, y se me ponen los ojos llorosos, me gustaría tirarle otra galletita y que juegue por el ruido al caer... como la extraño... vas a estar siempre en mi corazón y le voy a contar a mis hijos todo lo que fuiste para mi.
Tu me enseñaste que tan simples son las cosas, tu me enseñaste a dar amor y nada más y que no importa si recibes algo a cambio y descubrir que en esta vida hay algo más, donde quiera que yo esté tu vas a estar.


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